MEMORIAS DEL COMANDANTE TAPERA
Mucho se ha escrito y hablado sobre los militantes y dirigentes populares de la década del 70, seguramente por su relación con el genocida golpe militar del cual se cumplen treinta y cuatro años , pero poco o casi nada sobre los hombres que en la década de los 60 fueron vanguardia en la lucha por el socialismo. El objetivo de este trabajo es rescatar para la historia a uno de los más importantes referentes de de esa época, opacado por los hechos que se sucedieron . Me estoy refiriendo al comandante Tapera y su comando “Los desconocidos de siempre”, que protagonizaron acciones de heroísmo y audacia pocas veces superadas por otros grupos insurgentes. Encontrar y lograr entrevistar al comandante Tapera, me llevó varios años de paciente investigación, dado que el mismo se mantiene en la clandestinidad, con rigurosas medidas de seguridad, por momentos infranqueables. Para mantener el dramatismo y fidelidad de los hechos que protagonizaron, transcribiré los relatos en primera persona, tal cual los escuche de boca del Comandante Tapera.
Recuerdo que era una noche fría del mes de enero, el año no lo recuerdo bien, lo que sí recuerdo, es que fue el mismo año en que dejé de fumar rubios y me pasé a los negros, y me acuerdo porque al principio me producían irritación de garganta y un cierto catarro que se me fue calmando en la medida que mi organismo comenzó a acostumbrarse al cambio, pero qué le estaba contando yo?...a sí,lo que pasó aquella noche. Yo iba con la brigada integrada por el Pelo y Beto, cuyos cuyos nombres no le voy a dar por razones de seguridad, en una misión de sabotaje tendiente a garantizar el paro general, que comenzaba a la media noche, en contra del gobierno de Frondizi, illia u Onganía, no recuerdo bien. Lo que sí recuerdo que esa noche había cenado fideos con pesto, y me acuerdo porque el Tano Samuel me había regalado una planta de albahaca, yo compré anchoas, ajos no porque los repito. De que estaba hablando, yo?... A sí, de que había cenado fideos con pesto, que los preparó mi mujer, cuyo nombre no voy a dar por razones de seguridad, y recuerdo que estaban medios pasados, en realidad eran un engrudo vomitívo;los comí igual porque mi mujer se ponía loca si la despreciaban. Así fue que después de cenar me encontré con mi comando para dar comienzo a la actividad, que consistía en sembrar de miguelitos las principales calles de Barracas; ponga miguelitos con minúscula, porque Miguelitos es el plural de Miguel y eso puede dar lugar a confusiones de interpretación, en cambio con minúscula , miguelitos son unos alambres con punta, doblados de forma tal que siempre caen parados y tienen la función de pinchar las gomas de los autos y colectivos que pretendieran carnerear el paro. Los llevábamos en unas bolsas de papel en cuya base tenían un agujero, de manera que fueran cayendo a medida que nosotros íbamos caminando disimuladamente por la Avenida Entre Ríos, y me acuerdo que era la Avenida Entre Ríos porque por ahí pasaba el 37, que iba de Lanús a Palermo y porque en un colectivo 37, yo conocí a mi mujer, y me acuerdo que era el mes de marzo, no, miento, julio era, porque fue cuando me compré esa corbata roja que me quedaba tan bien. Qué estaba contando yo?... A sí, estábamos sembrando miguelitos, con minúscula, cuando se nos acercan unos chicos que venían corriendo al grito de señor, señor , se le están cayendo los clavitos y nos entregaban los miguelitos que habíamos tirado. Primero pensamos que no sabían que estábamos haciendo la revolución, luego investigando, descubrimos que la CIA había utilizado los grupos de choque de los boy scouts para abortarla.-
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